Soda Stereo y su versión animal en Paraguay

Este día se cumple un año más de otro concierto de Soda Stereo en Paraguay, su tercera visita en ese momento y la primera en el comienzo de la década de los 90.

Con un repercusión mayor a lo que sería después la última vez que se presentarían en el país a tocar (en 1993, para más información con respecto a ese show entren en este link: https://chauchescu.wordpress.com/2015/08/05/soda-stereo-el-ultimo-concierto-en-paraguay/) venían los Soda a dar su concierto dando a conocer su – entonces – último álbum Canción Animal, un disco que representaría mucho éxito y aceptación popular en su país Argentina primeramente y también en toda Latinoamérica.

El espectáculo se realizó en el estadio León Condou y queremos recordar una de las crónicas acerca de ese show, realizada por Sergio Ferreira del diario ABC Color, un escrito bastante particular relacionando la bebida con la energía sonora de Canción Animal. Aunque destacó la actuación y la buena onda del grupo, acuso de un sonido bastante excesivo para la capacidad y estructura del estadio.

Estaban claramente en un gran momento, en el inicio de la llamada Gira Animal, recalaron en Paraguay con unos fans que esperaban escuchar sus nuevas y viejas canciones después de unos años de ausencia (volvían al corazón de Sudamérica después de 2 años) y se puede responder que saciaron las expectativas de sus seguidores paraguayos.

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Promoción del concierto de Soda en Paraguay.

Sin más preámbulos, vayamos al artículo en cuestión:

Nuevos sabores probados con excesiva cantidad de energía

Soda Stereo actuó en el León Condou

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Gustavo Cerati (izq.) y Zeta Bosio (der.) durante la tercera presentación de Soda en Paraguay.

“¡¡¡Olé, olé, olé olá, Soda, Soda!!!” gritaba al público sediento de Soda reunido en el estadio León Condou, donde los soderos repartieron sifones de excesiva energía sonora en los nuevos envases de la promoción “Canción Animal” y de otras promociones anteriores. Como el camioncito no pasaba desde hace casi tres años por el barrio, repartieron algunos envases ya conocidos por los clientes. Solamente estaban cargados con tanto gas que lo estereofónico (que, como se sabe, es la característica de la marca) ya no era tan así. “¿Qué es esto, Soda Zumbido?”, dijo uno que probó unos cuantos sorbos.

Pero la onda fue buena. Soda Stereo brindó un show excelente que balanceaba los temas nuevos con los de épocas anteriores.

La repartición comenzó a las 10:40 con un enérgico “(En) El Séptimo Día” que los clientes no conocían pero que recibieron con muchas ganas de gozar con “el nuevo sabor crudo” que prometieron los Soderos. Luego se derramó algo viejo: “El Juego de Seducción” que fue el delirio total. Siguieron cosas nuevas como “Hombre al Agua” y “Un Millón de Años Luz” y la gente bailaba estos nuevos sabores a pesar de no conocerlos.

Luego vinieron las reinas de la promoción (“la verdadera”) “Canción animal”, que el público degustó sorprendido como si asistiese a un espectáculo de ciencia ficción o terror, pero al rato comenzó a saltar nuevamente al probar “(de) Música Ligera”.

Soda Stereo supo combinar no solamente los envases nuevos con los antiguos, sino también otros bien fuertes y rítmicos con algo más suave, como es el caso recién mencionado.

Además, se sirvió algo que hace mucho no probábamos como “El temblor”, “Persiana Americana”, “Sobredosis de TV” (una versión bien rítmica donde el tecladista Tweety González hizo una super introducción) y que la gente cantó al pie de la letra.

También se probó en la ocasión: “Caja Negra”, “La Ciudad de la Furia”, “Entre Caníbales”, “Picnic en el 4to B”, “Te para Tres”, “Un Misil en mi Placard”, entre otros.

De lo que no se despojaron fue de ese zumbido que molestó durante gran parte del concierto. En algunas canciones fue difícil diferenciar entre un tema y otro, además de entender lo que Ceratti (sic) decía.  La potencia en sonidos era muy alta para el estadio. Tal vez si la repartición se hacía en un lugar abierto, toda esa infraestructura en sonidos iba a ser realmente disfrutada por los degustadores.

Los repartidores estuvieron muy bien en sus diferentes papeles. Zeta ya no salta tanto pero siempre está allí en contacto con el público, sonriendo con la gente. Ceratti (otro sic) quita otros sonidos diferentes, ya no tan rítmicos pero interesantes, a pesar de que no entendíamos muy bien por el problema del sonido. Charly Alberti estuvo allí concentrado con los tambores que lo ocultaban y Andrea Alvarez también se portó muy bien en la percusión y coros.

Para finalizar, esperamos que los almaceneros locales (entiéndase radioemisoras, discotecas y otros negocios del ramo) sigan distribuyendo el producto. No sea, como en ocasiones anteriores, que todo finalice después del show.

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Otra publicidad del concierto. Los años no pasan en vano dice una frase.

(Diario ABC Color, 4 de noviembre de 1990)

Fuente: Biblioteca Nacional

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